Reciclado de aluminio: las ventajas de un proceso que se puede repetir una y otra vez

El aluminio se usa para infinidad de aplicaciones en nuestra vida cotidiana y también para otras como la ingeniería aeroespacial o la investigación y el desarrollo. Para producirlo se debe gastar mucha cantidad de energía, y de ahí que sea imprescindible plantearse dar más vidas al que ya se ha usado. El aluminio reciclado usa una parte muy pequeña de la energía que requiere el aluminio nuevo, y permite obtener un metal con las mismas propiedades que el inicial. Explicamos cómo.

Reciclaje de aluminio

Equipo Ferros Planes

Última modificación: 22 noviembre 2021

En un post anterior hablamos del reciclado del acero como uno de los procesos más interesantes en el presente y el futuro de la metalurgia. Pero no se trata del único metal ampliamente utilizado en el sector industrial que puede tener más vidas. El aluminio y el cobre, por ejemplo, son dos metales más que pueden volver a fundirse para obtener un material de la misma calidad, lo que convierte el aluminio en el material más valioso de nuestros cubos de basura.

De la misma manera que ocurre con el acero, el hecho de que el aluminio sea omnipresente en nuestro día a día (se encuentra en automóviles, aviones, construcción y mucho más por ser ligero y resistente a la vez, y sobre todo en la industria alimentaria -tetra-bricks, latas, etc.) justifica la necesidad de su reciclado, ya que su extracción tiene un elevado impacto en el medio ambiente, por la erosión del entorno y el gasto energético.

El reciclado de aluminio, por cada tonelada, ahorra 6 toneladas de bauxita y 9 toneladas de CO2 emitido al medio ambiente. Esto se traduce en unas 100 toneladas de CO2 ahorradas por todo el aluminio que se recicla. En este post explicamos las implicaciones del reciclado de aluminio.

La necesidad de reciclar el aluminio

El aluminio, como hemos avanzado, es uno de los metales más utilizados del mundo, junto con el hierro, el cobre, el manganeso y el zinc. Se usa para infinidad de aplicaciones en nuestra vida cotidiana y también para otras como la ingeniería aeroespacial o la investigación y el desarrollo. Nuestro coche tiene piezas de aluminio, bebemos leche y zumo y nos echamos salsa de tomate en la pasta a menudo de un tetra-brick que contiene aluminio, nuestras ventanas probablemente contengan aluminio, cuando nos subimos a un avión estamos rodeados de aluminio, nuestra bicicleta es ligera porque lleva aluminio… Para llegar a ello se debe producir mucha cantidad de este metal, y de ahí que sea imprescindible plantearse dar más vidas al que ya se ha usado.

La ventaja principal del reciclado de aluminio es que el material que se obtiene tiene la misma calidad que el anterior, como veremos a continuación. Eso hace muy atractivo el proceso para los compradores, y esto hace que la repercusión en el medio ambiente de la fabricación de nuevos productos sea menor. El reciclaje de aluminio ahorra alrededor del 90 por ciento de la energía que se necesita para extraer mineral de bauxita y convertirlo en aluminio nuevo. De hecho, el proceso de obtención de aluminio nuevo requiere mucha más energía que el que produce el plástico nuevo, por ejemplo.

Diferencias entre el aluminio obtenido de la bauxita y el reciclado

Ya hemos apuntado que el aluminio nuevo se obtiene de la transformación del mineral llamado bauxita, en formato de roca sedimentaria, y requiere dos procesos distintos.

Estos dos procesos conllevan altos niveles de emisiones de CO2, especialmente el primero, ya que los hornos para descomponer el óxido de aluminio deben alcanzar los 1.000ºC.

El aluminio reciclado, cuyo proceso veremos a continuación, basado en el triaje y la refundición, no presenta apenas diferencias con el aluminio nuevo, y se estima que solo consume un 5% del proceso de obtención a través de la bauxita.

Las aleaciones del aluminio, un factor decisivo a la hora del reciclaje

Antes de entrar en el proceso de reciclado de aluminio, debemos entender que el aluminio comercial suele consistir en diferentes aleaciones en cada producto, en función de su uso, no encontraremos un solo tipo de aluminio “puro”. Por ejemplo, el aluminio usado para hacer marcos de puertas y ventanas es diferente del que se usa para fabricar latas.

Entre estas aleaciones principales del aluminio en su uso comercial e industrial podemos destacar (todas ellas con el aluminio como componente predominante) las siguientes:

Otras aleaciones pueden incluir hierro, litio, zirconio, plata, titanio, níquel, etc.

Este hecho implica que el reciclaje de aluminio deba consistir en rescatar el máximo porcentaje de cada tipo de aluminio del total de la aleación para volver a restablecerlo en su uso original, dadas esas diferencias en las aleaciones para cada uso. En otras palabras, con el reciclaje del aluminio, el objetivo es que el que se ha usado para elaborar latas de conservas pueda volver a ser utilizado para latas de conservas tras su uso, y el que se ha usado para fabricar marcos de puertas y ventanas también pueda volver a ser convertido en marcos de puertas y ventanas, y no en latas.

El proceso de reciclado del aluminio

Para explicar el proceso del reciclado del aluminio vamos a seguir el proceso de una planta de recuperación de este metal en Alemania, de la empresa Norsk Hydro, uno de los líderes mundiales en reciclaje de aluminio. Concretamente, del aluminio usado para elaborar ventanas y puertos de aluminio, en el sector de lo que se conoce como «carpintería de aluminio».

Como vemos, a pesar de que es un proceso laborioso, la principal ventaja es que no produce altas emisiones de CO2, que es lo que impacta en el medio ambiente.

Un material altamente reciclable

El reciclaje de aluminio no gozaba de buena fama hasta hace una década, en que los avances tecnológicos han permitido superar el problema que suponía el hecho de que un producto que contiene aluminio está formado por cientos de aleaciones que no se podían separar con gran precisión. Hacía falta añadir grandes cantidades de aluminio puro para producir con el aluminio reciclado una aleación que se pudiera usar en cada aplicación industrial concreta.

De esta manera, hoy en día el gran avance del reciclado de aluminio no sólo es que reduce drásticamente las emisiones de CO2 que supone su obtención de la bauxita, sino que conserva la práctica totalidad del material usado para volverlo a usar infinitas veces, sin perder propiedades, que son, entre otras:

El aluminio reciclado en el mecanizado de Ferros Planes

Centros de fabricación y de mecanizado como Ferros Planes hacen uso de este precioso material sostenible, elegido por industrias como la automoción y construcción, uno de sus principales clientes, usando aluminio reciclado dependiendo del grado y de su aplicación, así como también reciclan los remanentes de aluminio que se producen durante sus procesos para incorporarse a la economía circular.

Bibliografía y trabajos de interés: